sábado, 8 de enero de 2005

Año Nuevo, vida nueva... a veces sólo queda en buenas intenciones. Este año todo está fuera de control, y para una loca aprensiva y maniática del orden como yo, es tremenda noticia. Llegué el lunes a Monterrey, la zona Tec súper sola... poco a poco se fue llenando de vida, ayer los vecinos no me dejaron dormir con su party de bienvenida. Las roomies no han llegado y por su culpa ya me acostumbré a tener el control de la tele para mi solita. Vicio tempranero que en un par de días deberé olvidar. Éste es un año de cerrar ciclos, el jueves salí con el famoso bebé y concluimos nuestros asuntos. Lo quiero y él me quiere, por eso es mejor estar separados. Ojalá fuera igual de fácil concluir la etapa caníbal, pero algo tiene ese hombre que me hace olvidar todos mis buenos propósitos. No está ni dentro ni fuera de mi vida, pero no puedo vivir sin lo poquito que me dá. Tiene razón el niño que me topé en el camión el otro día, estoy tan sola que hasta huelo a soledad. Y extraño mucho a mis perros.

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